El otro día pensé lo siguiente, y hoy se me ocurre compartirlo:
Cuando el príncipe Harry (o como se llame el candidato a llevar la corona de UK) decide ir al baño (como todos nosotros él también debe tener esas necesidades humanas), va, abre la puerta, que es totalmente blanca e inmaculada, gira el picaporte de oro, engarzado con piedras preciosas. Luego entra, se sienta en un perfecto inodoro, con una tabla que parece tallada por los mismos ingenieros del Olímpo y se pone en la tarea que lo trajo hasta allí. Mientras, posa sus ojos en los lustrados azulejos, y en el espléndido amoblamiento. Hace fuerza, aprieta los dientes, le duele, se raja un pedo,...,suspira, espera un rato más.., nada pasa..; a su izquierda, recoge el papel higiénico, lo utiliza. Se retira. Pensando que, la próxima vez, debe cuidarse más en los banquetes.
La idea de esto, mis amigos, es que príncipe más, príncipe menos, todos tenemos en este mundo cosas para sufrir, por más tontas que sean, todos somos vulnerables. Hasta me animo a decir que todos somos, más o menos, iguales. Así como todos tenemos pequeñas cosas, tontas y hermosas, para dedicarle nuestro amor.
29 de julio de 2007
26 de julio de 2007
A puertas cerradas
Informamos, estimado lector, que los últimos tiempos el departamento "delirios" a estado laburando a un ritmo extenuante, además de participar en cursos de actualización, ampliación y profundización. Todo este trabajo se ha realizado a puertas cerradas, disminuyendo así el rango horizontal de actividades, para poder mejorar la eficiencia del esfuerzo.
Una vez concluido el tiempo de actualización, y cuando las oficinas estén nuevamente en orden, re-abriremos nuestras puertas para aquellos, nuestros muy queridos lectores!
T.H.X.
Encargado Prensa del Sector
Una vez concluido el tiempo de actualización, y cuando las oficinas estén nuevamente en orden, re-abriremos nuestras puertas para aquellos, nuestros muy queridos lectores!
T.H.X.
Encargado Prensa del Sector
Suscribirse a:
Entradas (Atom)