El texto que les transmito es realmente hermoso, técnico, pero hermoso, y a su vez muy simple! Vivan las cosas simples!
Además es aplicable a todo, no sólo a la economía, lo importante es la idea que sostiene el texto.
Espero puedan entender y apreciar el mensaje, luego meditenló y vean que va a tar muuy bueno.
El autor del texto es un economista Argentino, Juan Carlos de Pablo y escribió esto el 28 de mayo de 2002.
La Arbitrariedad, Discrecionalidad y Reglas
La arbitrariedad consiste en tratar diferente a los iguales;
la discrecionalidad consiste en tratar diferente a los diferentes;
las reglas consisten en tratar iguales a los diferentes.
Como profesor, esto lo tengo muy claro. Soy arbitrario cuando le pongo diferente nota a 2 alumnos que contestaron el examen exactamente de la misma manera; soy discrecional cuando al corregir los exámenes “contemplo” que algunos alumnos viven lejos, se pelearon con la novia o el novio, o tienen un ser querido muy enfermo; aplico las reglas cuando ignoro todo esto, y al calificar únicamente le presto atención al escrito.
La arbitrariedad es indefendible, porque; ¿en el nombre de qué puedo justificar poner notas diferentes, a dos exámenes que son iguales, escritos por 2 alumnos que también son iguales?
En cambio, la preferencia por la discrecionalidad o por las reglas no es tan nítida (en la literatura especializada, la cuestión tomó impulso durante el último cuarto del siglo XX). Entiendo a quienes creen que, frente a un examen, la justicia pasa por “contemplar” determinadas circunstancias, también entiendo a quienes piensan que, en la práctica, “contemplar” situaciones puede implicar más injusticia que justicia.
La cuestión tiene que ver, por una parte, con los requerimientos informativos para poder efectuar decisiones discrecionales de manera justa, y por la otra con la propia evaluación de la importancia relativa de los diferentes aspectos a contemplar.
¿Cómo hace un profesor para saber si lo que está diciendo el alumno, para conmoverlo, es cierto? Por otra parte: ¿quién tercia si profesor y alumno no coinciden con la importancia relativa que tiene determinada causal, para conseguir alguna contemplación?
La prohibición de ingresar al cine a ver ciertas películas (esas que se ven por televisión a cualquier hora) antes de cierta edad, así como la prohibición de ingresar a primer grado antes de cierta edad, independientemente de la maduración psicológica o intelectual, respectivamente, del menor, son buenos ejemplos de la imposibilidad de contar con razonable información, en razonable tiempo, para decidir en base a la discrecionalidad.
Los economistas estamos por las reglas, mucho más que por la discrecionalidad, precisamente porque conocemos la dificultad de conseguir información confiable, para que la discrecionalidad resulte justa, y por la enorme subjetividad que tienen los diferentes criterios para basar la discrecionalidad.
Pero también sabemos que si todo se pudiera regir exclusivamente por reglas, entonces habría que reemplazar al presidente de la Nación, sus ministros, los gerentes generales de las empresas, los gerentes técnicos de los clubes de fútbol, etc, por computadoras, a las cuales se les cargarían las reglas (“el reglamento”) y la información, para que en base a ellas se pudieran tomar las decisiones óptimas.
La realidad no es así. Increíble cantidad de decisiones se puede, y deben, adoptar en base a reglas. Pero siempre queda un margen para el accionar discrecional del ser humano. El siguiente ejemplo me viene a la memoria: en 1969 el Hombre alunizó por primera vez. Gracias a las computadoras, el cohete se elevó, pudo corregir la trayectoria, y la cápsula que transportaba a los 2 tripulantes se aproximó a la Luna. Pero cuando faltaban pocos metros para el alunizaje, la computadora, imposibilitada de procesar rápidamente tanta información, se “volvió loca”. En ese momento el comandante la desconectó y aterrizó de manera manual. El cerebro humano, tan imperfecto para recordar números u ordenar el alfabeto, es muy bueno para seleccionar las variables relevantes en función del problema que tiene adelante, y actuar en consecuencia.
La decisión discrecional es muy difícil. Corre el riesgo del subjetivismo del decidor, y generalmente se toma contra el tiempo y por consiguiente con información imperfecta y muchas veces interesada. Pero es inevitable. Lo que tenemos que hacer es circunscribir la discrecionalidad a la porción inevitable de la realidad. El resto conviene que opere según reglas.
Eso es todo, jeje
A bientôt!
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